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Extractos
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| En el pais de nuestras resacas (2/3)* | |
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| Por Nadia Yassine, 28-10-2006 |
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| El sello de Faraón |
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| No comprenderemos verdaderamente la causa de nuestra decadencia actual, hasta que remontemos lejos, río arriba de nuestra historia. |
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| No nos reconoceremos ahí hasta reconocer que Faraón ha exaltado esto con una marca maldita que no ha cesado de corromper todo el sistema. Mientras el poder estaba al servicio del Mensaje, nosotros avanzábamos a pasos agigantados en la historia; cuando el proceso se invierte y los déspotas utilizarán el Mensaje con fines personales comenzarán los derrapajes.Los gérmenes de nuestro alejamiento pululaban ya en la época de Moawiya. Ellos ya habitaban los suntuosos palacios de Haroun Errachid: ellos se adujaban en los pliegues de sus caftans bordados de oro, circulaban en los corredores maravillosos de su harén bien arreglado. No se encuentra, desafortunadamente la mínima huella en los relatos oficiales de una historia que, en lo sucesivo, se escribía en los serrallos por las tintas más atiborradas de dinars, llenas de miedo, naturalmente siguiendo las tesis del poder. |
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| Sin llegar hasta apoyar a Abdullah Laroui (7) en todo su pensamiento, el reconoce el mérito de haber bien delimitado el papel de cronista. El historiador no existía en nuestro patrimonio cultural al menos, antes de Ibn Jaldún. El cronista según Laroui nos relata una imagen plana de las realidades: |
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| « (…) La actitud del cronista en relación con los acontecimientos es siempre la misma dice Laroui. Y es a partir de esas noticias, Ajabar, que se opera una síntesis casi mecánicamente para llegar, según la propensión de un mecenas, ya sea a una historia dinástica, ya sea a un libro biográfico, ya sea a la historia de una generación de hombres o de un pueblo o de un dominio cultural, o aún a una historia local o tribal o familial, o finalmente a un índice geográfico. Tenemos la ilustración casi perfecta de lo que hemos llamado con humor el método de las chapuzas y los remiendos (8). |
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| Es cierto que cuando se lee la historia en los registros de los grandes cronistas, como Tabari por ejemplo, una siente una cierta molestia ante esta elocución monocordia de relatos que no están unidos por ningún hilo director, ninguna trama histórica. A historia fragmentada, crónicas fragmentadas. |
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| Hemos heredado así un cúmulo de relatos esterilizados de una importancia desigual, pero presentados bajo la misma escala de valor.Se nos enseña por ejemplo y con el mismo estilo alejado que Sukeina, hija de Hussein tenía cabellos hermosos y que a su padre Yazid, ibn Moawiya le cortó la cabeza. Esta placidez, diriamos ante la noticia, nos da una historia sin relieve, una historia esterilizada, un relato sin fuerza. La historia se percibe tan llana, y tan vaga que los pedazas de tiempo fugitivos que tratamos de captar parecen ser fácilmente intercambiables. Abdullah Laroui expresa esta sensación como sigue: |
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| «En las notas de muchos estudios eruditos, dice él, hicieron codearse a Baladhuri, Yaqout, Ibn Khalliqan, Ibn Hajar, Suyouti, etc. sin jamás sentir la necesidad de justificar una tal asociación, presumiendo que todos los cronistas están a distancias iguales de su tema. Ocurre que no se tiene ni siquiera ya en cuenta la cronología, Ibn Hajar esta a menudo citado antes de Tabari (….) a tal punto que la historia aparece sea cual sea el nivel de síntesis, como una simple acumulación de relatos de acontecimientos singulares.»(9) |
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| Todos estos elementos – miedo, corrupción, espíritu alejado de los cronistas – hacen que la percepción que tenemos de nuestra historia debería ser recogida alrededor de un análisis metódico susceptible de darnos un sentido, haciendo así surgir en nosotros una necesidad de subir de nuevo las pendientes. El mejor medio de encontrar de nuevo las cumbres sigue siendo conocer los caminos del descenso. |
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| Volver a poner en su sitio, metódicamente, pondría al poder en el centro de la historia, nos permitiría comprender nuestros sufrimientos pasados y presentes. Saldríamos ganando seguramente si revisáramos con más seriedad lo que el Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) dice a propósito de esto: |
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| «Los puntos de unión del islam, se desharán uno por uno. Cada vez que uno se desmiembre, la gente se agarrará del siguiente: la primera unión que cederá será el poder, la ultima será la oración» (10).Esta declaración tiene la ventaja de ser clara en cuanto al papel determinante del poder en un sistema islámico. El poder es el punto de junción mayor. Cuando éste es desnaturalizado o usurpado, este suscita un desgarrón en todos los niveles vitales de la sociedad. La palabra desgarrón conviene a la metáfora empleada por el Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) que hace alusión a los puntos de junción reteniendo un hábito. El islam es un hábito para la umma que en otro hadith es comparado a un cuerpo:«Los fieles en su afinidad, su amor mutuo y su solidaridad, dice nuestro Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) se parecen a un cuerpo que reacciona con la fiebre y el insomnio cuando uno de sus miembros sufre» (11) |
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| Esta solidaridad sagrada es uno de los últimos puntos de junción puestos en ruda prueba por el efecto dominó que produce el poder corrupto. El sistema de desigualdades que engendran los poderes despóticos termina por lacerar el cuerpo de la umma. A nuestro empobrecimiento espiritual, causado por nuestro alejamiento progresivo de las enseñazas altruistas y humanistas que recomienda el islam, se aumenta nuestra pobreza a secas para comprometer ese sentido comunitario. Al aval de nuestra historia, las élites actualmente en el poder, aumentan a nuestro mal con el individualismo que les caracteriza practicando la política de «después de mí, el diluvio». |
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| Es urgente revisar, comprender, actuar si queremos que además del hábito que se hace pedazos, el cuerpo no desaparezca disuelto en el ácido corrosivo del olvido de Dios, del no sentido y del borreguismo ciego, si no es en un holocausto final. |
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| El ejemplo imposible |
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| Ali Lwazir, explica que entre otros factores que permiten al despotismo asentar su autoridad y someter a su yugo a la gente a través de todos estos siglos figura la idealización hasta el extremo de la época de los califas ilustrados. En un párrafo titulado «el ejemplo imposible» el escribe lo siguiente: |
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| La primera representación ha hecho de los califas ilustrados una conciencia liberada de los excesos de la tierra que plana como un alma ligera supera en la práctica todas las normas instauradas por la gestión del poder. Esta representación ha hecho de las realizaciones de esta época, un modelo aureolado de luz que domina la realidad y por consecuencia que es inaccesible e intangible.Al hacer de los califas ilustrados un único modelo, se creó el sentimiento de la imposibilidad de revivir el modelo. Esta representación contribuirá a mantener con éxito una realidad que no tiene normas. Comprendemos rápido que esta representación ha creado una mentalidad que comprende el califa ilustrado como un ideal que no se puede reproducir, un modelo inaccesible. Es entonces lógico buscar otro modelo que sea accesible y esta alternativa al alcance de la gente es evidentemente el poder de los Omeyas y el de otras formas de poder que continuarán. (12) |
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| Así, nuestro amor por los Compañeros del Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) nos lleva a hacer superhombres que no se equivocan nunca, que no pueden ser imitados en su fe y en la práctica de la justicia. Se nos ha llevado a ver en cada práctica de sus decisiones una acción sagrada y una inspiración divina inaccesible al común de los mortales. Amar y reverenciar los santos compañeros del Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) es seguro parte de nuestra fe pero sacralizar sus hechos y gestos al punto de olvidar de ellos su humanidad ha impedido la progresión que debió ser la nuestra. |
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| Esta idealización va en contra de la enseñanza del Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) y ha contribuido a alentar a los tiranos y a normalizar nuestra realidad política donde todos reconocen que uno solo puede decidir por todos. En el nombre de esta idealización que no encuadra con lo que el Mensajero nos enseñó, hemos legitimado las aberraciones del «poder de uno sólo». |
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| Los Omeyas tendrán el genio de explotar este filón hasta las heces y se apresurarán a oponerse al «modelo imposible» de los primeros muy santos califas un «modelo accesible» un modelo realizable. Todo el mundo no puede gobernar con la virtud como lo hicieron los califas ilustrados, pero todo príncipe puede gobernar por los medios innovados por el poder existente: la violencia y la astucia en este caso. |
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| El incumplimiento que va con esta representación de las cosas es de orden evaluativo. El primer error vendrá del hecho de que no le damos al Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) el lugar que él merece tener en nuestro juicio. Su venida como Mensajero, su presencia y la que perpetúa su Mensaje en el seno de su comunidad, es el único, el primero y el último mérito que este tenga. Consecuentemente, todo Compañero, todo miembro de la umma no puede pretender la santidad, que en razón a su proximidad con este hogar de la misericordia, es decir la enseñanza del Profeta (la paz y las bendiciones sean con él). |
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| La otra consecuencia, que esta vinculada al hecho de que ese poder espiritual del Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) no termina con su muerte, es que cada miembro de su oumma es susceptible de acceder a la pureza espiritual a condición de observar el camino de éste y que el corazón este presente. Es también evidente que la ausencia del contacto físico con nuestro bien querido Profeta favorece las relaciones privilegiadas al escuchar el hadith que anuncia que un día llegarán los hermanos del Mensajero: los que creerán en él sin haberlo conocido. |
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| Por otra parte, esta visión idílica de la época en que los califas ilustrados eran de este mundo, lleva a una mala interpretación de la naturaleza de la sociedad creada y querida por el Profeta (La paz y las bendiciones de Dios sean con él). Su enseñanza incluye el legado a su comunidad de un espíritu de solidaridad y de grupo. La herencia espiritual que él deja a sus compañeros es una herencia compartida, una fuerza que no podía ser eficaz sino en la medida en que la unión primara a la desunión. En el nivel político, sobre todo en ese nivel, el califa no es en absoluto la expresión del individualismo, sino una elección comunitaria animada por una conciencia comunitaria. |
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| Un barómetro revelador |
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| Varios indicios permiten asegurar la gravedad de nuestros derrapajes políticos. El estatuto de la mujer puede ser una excelente prueba de esta desviación de la naturaleza del poder y de su recaída en los aspectos sociales de nuestra vida de musulmanes. Este estatuto es reconocido clásicamente como un barómetro poderoso de la decadencia o de la civilidad de las civilizaciones. |
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| Nuestra memoria apartada y manipulada tiene como referencia de identidad más al período abasida que el del Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él). El reino de Haroun Arrachid halaga nuestro sentimiento de pertenencia y alegra nuestro imaginario colectivo. La evocación de esta época esta siempre vinculada a las Mil y una noches. Ella es sinónimo de fasto y de feliz pero sobre todo de bellas esclavas y de intrigas de palacio. Los programas escolares de todos los países musulmanes son unánimes en presentar el reino de ese soberano como el apogeo del Islam. |
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| Este enfoque del pasado musulmán opera una doble dispersión. |
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| 1. Juzgamos la historia del islam con el mismo rasero de los valores puramente materiales relegando los espirituales en una esquina oscura, haciendo de la búsqueda espiritual una historia de vocación o de originalidad.2. Normalizamos nuestras relaciones intelectuales y emocionales con un poder que debería ser mandado a responder a varias cuestiones, en cuanto a su legitimidad y su naturaleza. |
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| Esta mistificación mina aún más nuestra memoria apolillada. Por citar un solo ejemplo de las recaídas numerosas de esta constatación oficial, en adelante grabada en el inconciente musulmán, evocaremos el estatuto de la mujer. Optaremos entonces por un enfoque sesgado con el fin de abordar este tema que concierne a una umma donde la primera víctima de su decadencia es la mujer. |
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| En la historia de las civilizaciones decadentes, la mujer siempre tiene la reputación de ser la víctima propiciatoria. Nuestras sociedades musulmanas, no son la excepción a la regla. Por preocupación de un heurístico al que saldríamos ganando si desarrolláramos, habría que considerar los remolinos vividos por la mujer en tierra del Islam como íntimamente dependientes de la concepción del poder y de su involución de la choura hacia la autocracia.El Profeta (la paz las bendiciones de Dios sean con él) viene a sacar a la mujer árabe de los limbos de la historia para hacer un ser humano, por completo responsable (13) y listo a asumir la pesada carga que incumbe a los que hacen sentido en la vida. El poder que viene a reemplazar la choura, este, se puso la tarea de borrar los contornos de esta sociedad naciente donde la mujer es equivalente al hombre en «el orden del Bien y la caza del mal» (14) para alentar una mentalidad esclavista que hace de la mujer una vulgar y bella mercancía sobre la cual se especula. |
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| El buen querer de los Príncipes que usurparon el poder, a partir de Moawiya, irá en contra de las enseñanzas coránicas que preconizan la abolición progresiva de la esclavitud y la promoción del estatuto de la mujer. El sello del Faraón en ese dominio es de los más profundos pues la primera víctima de esta degeneración por lo alto es la mujer. |
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| La Yajilía(15), a la cual et Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) vino a proporcionar remedio, se caracteriza por este estado de profunda ignorancia y de perdición del hombre sin Dios. La Ignorancia en sí, que es la del sentido y la esencia, tiene por corolario siempre la violencia social y la ley del más fuerte. El islam vino a crear nuevos equilibrios y promover nuevos valores, denunciando el despotismo, que tiene el rostro de la práctica política o de la práctica machista. El vínculo entre esas dos expresiones de la Ignorancia es tan fuerte que engendra una dinámica de causa a efecto, clara y neta: la liberación de la mujer del yugo de las tradiciones no puede ser considerado sino en el sentido de una lucha global con miras a erradicar los sistemas políticos arcaicos y autoritarios. Es fácil suscribirse a esta tesis si nos detenemos en la relación histórica entre la deterioración del estatuto de la mujer musulmana y la del poder. Pero antes, nos detendremos en la época anti-islámica. Constataremos primero que, con algunas excepciones, todos los pueblos de la tierra, tenían la misma actitud hacia la mujer; una actitud basada en la desconfianza y recelo, de atracción/repulsión, como la que se tiene hacia las fuerzas oscuras de la naturaleza. |
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| Esos sentimientos se traducían de diversas maneras, pero la consigna era siempre el hecho de reificar a la mujer. En los Arabes de la yajilía, esta cosificación era un poco menos innoble que la de los Romanos o de los Griegos, pero esta no era menos cruel. Se estaba tan celoso de su mujer-propiedad, que no se dudaba en inhumarla viva. La pequeña niña recién nacida estaba a la merced del pater familias, que tenía derecho de vida y de muerte sobre ella. El la enterraba en ocasiones, en ciertas tribus, por temor al deshonor, si él lo juzgaba necesario, sin ser, ni censurado, ni culpable, todo lo contrario. Muchas tribus sedentarias ricas, pudiendo pasarse de su trabajo social, inhumaban simbólicamente a la mujer, cuando no lo hacían físicamente. La práctica del khidr era corriente en Arabia. El khidr, es la palabra que sirve para designar la actitud y la casa de la mujer que nunca sale de su hogar. |
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| El ejemplo de Jadiya (que Dios la bendiga), mujer libre y toda una mujer, primera esposa del Profeta y primer apoyo a su causa, no era moneda corriente en la nobleza quraichita de la cual ella hacía parte. No es, claro está una coincidencia, si ella es elegida por Dios para estar en la ruta del futuro Mensajero (la paz y las bendiciones de Dios sean con él). Coincidencia y accidente no representativo de la imagen de la mujer predicada por el islam, dirán los no creyentes, predestinación, diremos nosotros, que sirve para probar que la mujer que el islam desea está lejos de ser la cosa de los califas y de los hombres, pero debe ser un actor activo del desarrollo de la historia. |
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| Es revelador también que el año de la muerte de Jadiya (que Dios la bendiga) esta declarado por la comunidad de los musulmanes en ese tiempo como «el año de la tristeza.» Cosa poco común en una sociedad que Omar (que Dios le bendiga) reconoce como profundamente misógina: «Nosotros hacíamos muy poco caso de la mujer antes del islam» dice él. Es Omar quien antes de su conversión al islam, entierra a su hija, este hombre que reconoció la naturaleza machista de su sociedad y cuyas mujeres se escondían detrás de la espalda del Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él); es el mismo quien nombra en el momento de su mandato a una mujer a la cabeza de la intendencia de una gran ciudad. |
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| Ese cambio es el fruto de la educación dispensada por el Profeta a la comunidad. El mensajero del islam había logrado hacer salir progresivamente a los hombres de la prisión de sus vicios, de sus hábitos, de sus usos y costumbres nefastas. Dejados al libre curso, las inclinaciones naturales engendradas y animadas por fuerzas destructoras rigiendo a una sociedad donde el más débil no tenía lugar, donde la ley del más fuerte es la única regla. El más débil tenía sólo una alternativa, someterse ó encontrar como escaparse a un destino poco envidiable de caminos tortuosos hechos de odio, de traición de malestar y de astucia. |
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| La yajilía es también esta sociedad de desconfianza y de violencia, exacerbada por la falta y la necesidad, sociedad donde el hombre vive sometiendo a la mujer a su fuerza física, donde la tribu aplasta a la tribu, donde el hombre combate al hombre, donde la barbarie triunfa. Mohammad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) viene a guiar a los compañeros y a los musulmanes con la fuerza del amor y liberarlos de ese círculo vicioso de violencia y de egoísmo. El se comportaba con ellos solo con cuidadosa pedagogía, progresando sin rupturas brutales, sin tratamientos de choques traumáticos. |
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| La dulzura estaba presente en ese terreno minado del estatuto de la mujer, nuestro Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) conocía a los Arabes muy quisquillosos en este tema. Al dar la orden a los Compañeros de dejar a las mujeres ir a la mezquita, el establece un verdadero caso de conciencia a los musulmanes. La preocupación de obedecer al Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) y a su enseñanza provoca una dinámica de liberación de la mujer y su promoción del estado de cosas al de ciudadana y actriz. |
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| Si se considera que la mezquita era el corazón mismo de la comunidad naciente, su lugar de culto, pero también el lugar de la concertación y de la vida social, se comprenderá la predisposición de esta recomendación que parece a primera vista anodina. El Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) introducía a la mujer por la gran puerta en un campo social reservado hasta ahora exclusivamente a los hombres. Antes, la mujer no existía en este campo porque la vida de sociedad consistía en hacer la guerra, a menudo, hacer comercio también; lo que viene a ser lo mismo, vista la inseguridad vivida por las caravanas en un desierto donde la razzia era cosa corriente. El Mensaje de paz con Dios y con el Otro, hacía de la mujer un socio del hombre en una sociedad de confianza naciente. |
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| Incitar a la mujer para que estuviese presente en la mezquita, hará primero que todo un testimonio de igualdad ante Dios, que la recibía en su Casa con el mismo título que el hombre. La mujer, no solamente se apoderaba del espacio público y de los momentos que pertenecían solo a los hombres sino que integraba el espacio sagrado siendo el huésped de Dios. Lo que más molestaba a ciertos Compañeros en esas tres adquisiciones, es sin duda que las oraciones del fayar (alba) y de Icha (la noche) ocurrían a horas donde era inimaginable dejar circular a las mujeres en una sociedad particularmente quisquillosa en las cosas del honor (16). |
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| La comunidad vivía entonces una transformación constante, esta se acostumbraba a la obediencia de los consejos del Profeta que hacen parte de la Ley islámica porque: “El no dice nada que no venga de Dios” (17). |
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| Una mujer liberada y responsable |
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| El Mensaje moldea a una generación de mujeres en la que Aicha (que Dios la bendiga) es el símbolo por excelencia: una generación de mujeres responsables y libres. El islam ha educado a mujeres sublimes, conociendo muy bien sus derechos y sus obligaciones, comprendiendo perfectamente sus papeles en la puesta en marcha de esta sociedad de confianza. Ellas se apoderarán del regalo del cielo es decir su humanidad por fin reconocida, su dignidad, con una fuerza admirable. Así tenemos figuras de proeza tales como Umm Haram. Esta gran dama del Islam, por no citar otra, no se contenta sólo con investir el espacio público, como creyente responsable, por completo de la vida comunitaria como todo musulmán y musulmana. Ella no duda en pedir al Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) que suplique a Dios con el fin de que ella muera con un grupo al cual él había predicho el martirio en tiernas lejanas. El Mensajero (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) encuentra normal responder a su pedido. Decenas de ejemplos de discípulas del Profeta (18) podrían ser evocadas. |
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| También es interesante anotar que si el Paraíso fue prometido expresamente por el Enviado de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con el) a diez hombres de su entorno, lo fue también para veinte mujeres. Cuando uno se da cuenta de lo que representa esta promesa en los ojos de una sociedad, definiéndose primero como orientada hacia la Ultima Vida, el estatuto de la mujer toma todo su significado. Aicha, esta personificación por excelencia del islam, ha marcado y marcará todavía, por la eternidad nuestra memoria. Si los Compañeros le tenían un respeto particular, era sin duda porque el Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) le tenía un amor singular, pero esto no era la única causa de su admiración. Aicha tenía una personalidad y una inteligencia fuera de lo común. De una precocidad legendaria, ella había sido iniciada por su padre en la genealogía árabe y figuraba entre los eruditos de la lengua y de la literatura .Un gran número de hadices fueron memorizados y transmitidos por ella a los Compañeros que venían sin complejo a consultarla acerca de las cuestiones teológicas, las más delicadas… |
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| Al ser la familia un marco determinante en la edificación de la personalidad, se comprende que la relación de Aicha con sus padres haya sido privilegiada. Su nacimiento en el seno de una de las escasas familias musulmanas, dedicada al islam sin restricción, le permite crecer en un ambiente donde la mujer ya no era la pequeña cosa del hombre sexista y machista. Abu Bakr, su venerado padre (que Dios lo bendiga), era reputado por su carácter tan dulce, su naturaleza muy cercana a la fitra y su confianza absoluta en las primeras declaraciones del Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él). ¿No era el assidik? assidik es un término que designa una clase de superlativo; el confiado al extremo sería una buena traducción. ¿No era él, el compañero por excelencia reconocido como tal por el propio Corán que relata su huida en compañía del Mensajero, cuando huyó de la Meca? |
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| Assidik, el confiado en las prescripciones de Mohammad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) no duda en repudiar para siempre esta visión típicamente árabe de la hija desgracia. El amor que el tenía a su hija Aicha era conmovedor. Se nos cuenta que un día que Aicha le acompañaba, el hablará de Omar Ibn Khattab en estos términos:“No existe nadie en esta tierra que yo quiera como a Omar” Rectificándose porque Aicha sin duda habría hecho un gesto de desaprobación. El exclama: “¿Qué he dicho? Aicha elocuente repite la declaración. El corrige tan pronto para probarle el amor que el tenía por ella: “yo quería decir, el más simpático para mí es Omar, pues son mis hijas que están más cerca de mi corazón.” (19) |
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| Esta ternura de un padre por su hija es una prueba patente de santidad en una Arabia con costumbres rudas y punzantes hasta el punto de ser mortales para la mujer. Abu Bakr era el digno discípulo del Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) que no dudaba en manifestar en público su gran amor por sus hijas y especialmente por Fatima (que Dios la bendiga). El tenía costumbre de levantarse para cederle su sitio, iba hacia ella, todo sonriente para besarla en la frente o besarle la mano. |
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| El Profeta estaba inaugurando una nueva era para la mujer, la era del mensaje, ese mensaje que denuncia las prácticas no equitativas sufridas por los oprimidos del sistema, ya sean las esclavas o las mujeres: “Cuando se le anuncia a uno de los dos el nacimiento de una niña, su rostro se ensombrece y su corazón se oprime. Se esconde de la gente a causa del mal de lo que se le anunció pensando si se quedará con ello a pesar de la vergüenza o lo enterrará bajo tierra. Su juicio es muy execrable” (20)Otro versículo evocando el día del Juicio final dice: “Y cuando la niña enterrada viva sea preguntada por qué crimen la mataron.” (21) |
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| Así, gracias al Corán y a la enseñanza práctica del Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) en su Sunna, la comunidad desarrolla poco a poco una nueva percepción del rol de la mujer considerándola como igual al hombre, en los ojos de Dios y de su Mensajero (la paz y bendiciones de Dios sean con él). La especificidad de su estatuto no la distingue que en la medida donde su función familial y social la llaman a deberes diferentes de los del hombre: lo que no supone, de ninguna manera, una diferencia de esencia o de dignidad. |
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| El impulso tomado por la mujer en tiempos del Profeta continuará con el advenimiento del califa. La historia nos relata las descripciones de mujeres inteligentes y de corazón que rogarán el relevo de la generación de sahabiates. Contamos con innumerables tabiiates (22) con fuerte personalidad, compitiendo con los hombres en el ámbito del saber y participando en la vida social como actrices de la historia. Nombres luminosos atraviesan la historia de los musulmanes, dejando en su estela un rayo de esperanza y una prueba evidente para las generaciones femeninas por venir de la estima que el islam les tiene. Aicha bint Talha, Fatima bint Sirin, Soukeina bint Hussein, Rabia Adaouia y muchas otras. Estas grandes mujeres participaban activamente en la vida de la comunidad, marcando con su huella la historia de la liberación de la mujer iniciada por el Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él); liberación que reconcilia a la mujer con Dios, su fe y su papel de constructor del provenir. |
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| Extracto del libro “A toda vela” págs. 281-302 |
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| Notas |
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| 1-2-Pensador marroquí contemporáneo.3-In, Islam e historia, Ed. Biblioteca Albin Michel “Ideas”1999, p. 424-Idem.5-Hadith de Imam Ahmad y Tabarani tal como es relatado por Abu Oumama Bahili…6-Hadith de Boukhari y Muslim como ha sido relatado por Noumane bnu Bachir.7-Cf. Ibn Ali Lwazir, op. Cit., p. 298-Escribo esto sabiendo que circulan ideas ya hechas concernientes a la puesta en tutela de la mujer y su estatuto eterno de menor en los países islámicos. La polémica es ardua concerniente a tal tema y un libro no será suficiente para discutir el problema en profundidad. La mujer vive entre los intersticios de una historia hecha de rupturas y de cismas. Ella ha perdido sus derechos en el campo de batalla llevado por los colegios jurisprudenciales con un curso inestable de los eventos, pero ese no es el tema de este libro. Este será para otra ocasión. Un próximo libro se consagrará exclusivamente a la problemática complicada de la mujer en el islam y en perspectiva (Si Dios quiere).9-Según la forma que Jacques Berque utiliza para traducir en francés el orden divino intimado a los musulmanes “de ordenar el Bien y combatir el Mal”.10-La Yajilía es ese estado de Ignorancia y forzosamente de violencia que caracteriza a las sociedades impías. Se acostumbra traducirlo comúnmente como “el período anti-islámico”11-Qays, ese enamorado perdido de la primera era pre-islámica, la tribu le prohibió de por vida casarse con su bella por haberse atrevido a evocarla en sus poemas.12-Corán, sura 53, versículo 463.13-Existe en árabe, en efecto, el femenino de Compañero. Se dice Sahabi para un hombre y sahabiya para una mujer discípula del Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él).14-Cf. Akhbar Omar, op. cit.15-Corán, sura 16, versículo 58.16-Corán, sura 81, versículo 8-9. |
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