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En el pais de nuestras resacas (1/3)*
Por Nadia Yassine, 26-10-2006
Una terrible herencia
Así van los cúmulos de circunstancias que preludian virajes espectaculares de la historia. Esos momentos cardinales, esos instantes balancines, esos puntos axiales en la progresión de la historia te aspiran y te hacen bascular en un movimiento que nada puede detener, que nadie puede evitar. Este tiempo axial en la historia musulmana esta designado, con toda razón, por el período de la fitna Koubra que se puede traducir literalmente por “La Prueba más Grande”. Nuestro sentido crítico, el de los musulmanes, anestesiado por siglos de práctica despótica, ya no capta los efectos nefastos y decisivos de este período crucial. Nuestro analfabetismo actual no mejora las cosas. La erosión, incluso la corrosión, ejercida sobre nosotros por nuestros sistemas políticos, antípoda de la choura nos ha vuelto mentalmente lisos. Hemos sido enderezados para jamás tener opiniones. Entre más avanzaban los siglos, nuestra comunidad crecía en número, su espíritu de iniciativa y de creatividad se encogía como piel de zapa. Entre más avanzaban los tiempos, nos sometíamos a las lógicas políticas de los sistemas donde uno es todo y donde todos hacen uno al servicio de los vicios y (muy raramente) de las cualidades de esos semi-dioses por auto-definición que se revelan al poder para embrutecernos. Forzosamente la decadencia nos esperaba a la vuelta. También la de la humanidad, porque se supone que nosotros le debemos transmitir el Gran Mensaje dando sentido a la vida y a la muerte, al pasaje del hombre en este planeta. Hemos fallado en nuestro rol y toda la tierra en lo sucesivo sufre de ello; hasta la biosfera que protesta y reacciona enérgicamente.
La manía que se tiene de minimizar el derrapaje en el nivel del poder, prueba el éxito total de esta “fardiya” (el poder de uno solo) inaugurado por los Omeyas. La ideología mistificadora, que desde hace mucho tiempo ha germinado en nuestras mentes ocultas, ha completamente triunfado pues el cuestionamiento del poder político existente en nuestros días es un tabú infranqueable; la caza reservada para solo uno o algunos. A la larga hemos aceptado ser los objetos dóciles de la tiranía, sin resentir el más mínimo malestar moral.
Es cierto que el arma más eficaz en manos de todo poder es el terror sistemático. La máquina está ahora tan bien engrasada que el mundo musulmán no necesita más de cancerberos a sueldo, de sus potentados, para ponerlo en el camino correcto (de la sumisión incondicional al que tiene el poder.) Hemos terminado por interiorizar totalmente la obediencia sagrada debida a un poder de derecho divino, y practicamos, en lo sucesivo nuestra autocensura; sin que el tirano necesite llamarnos al orden. La dictadura no necesita ya usar sus grandes medios, todos somos candidatos a la mediocridad, listos a cooperar de manera más papista que el papa.
El poder desviado de las normas asesinó a la choura. Algunos años después de Alí, no hay rastro de la dinámica iniciada por los califas ilustrados en la época, donde la participación del ciudadano era regla, donde la libertad de expresión existía. Sobre la escena del Islam había solo verdugos, tales como Zayd ibn Abih, Lhajjaj, ibn Houbeyra y otros sádicos, al servicio de un poder con largos dientes, decidido y sin principios con la excepción de durar. Millares de cadáveres se podrían en sus armarios, el absolutismo duraba, mordiendo en la carne de la comunidad, dejando huellas indelebles en lo más profundo del alma popular, provocando estragos (1). Al Mouk Laad (la monarquía mordaz) había sido anunciada por el Profeta en uno de sus hadices premonitorios.
Así, irá la comunidad, de masacre en masacre, de dimisión en remisión, de tortura en traición. La conmoción psicológica era tan fuerte que aún percibimos en nuestras carnes la intensidad; aún ahora, aún en el siglo veintiuno. En el fondo de los corazones una oración fúnebre eterna: Hussein, Hussein, cantan en llanto aún los chiitas. Hussein, Hussein, Hussein, responden en eco los corazones de los sunnitas que saben como conviene el amor inmenso del Mensajero (que la paz y las bendiciones de Dios sean con él) por sus nietos que le dio su hija Fatima Zahra (que Dios la Bendiga). Los biógrafos reconocidos de la comunidad nos relatan la imagen tierna de ese padre, de ese abuelo, es decir del Profeta (que la paz y las bendiciones sean con él) lleno de ternura para con sus nietos. Se relata que el continuaba tranquilamente su rezo con su nieta Umama que jugaba subiéndose en su espalda mientas el estaba prosternado. El la dejaba allí subida en su santa espalda.
Se nos relata también, que el Enviado de Dios (que la paz y las bendiciones sean con él) besaba cariñosamente a Hussein y Hassan y les abrazaba muy fuerte sobre su santo corazón. Los Compañeros notaban el resplandor del amor en sus ojos, cuando les veía jugar y moverse delante de él.
Los Sunnitas - y no sólo los Chiitas, saben que las recomendaciones del Profeta son muy claras en lo que concierne a los Al Lbayt (2), sus descendientes.
“Decid (a los fieles); no os pido ninguna retribución alguna (por mis revelaciones), solo el amor a mis parientes (y descendientes) (3) dice el Corán.
Por ello, el asesinato de los nietos del Profeta dejará estigmas que marcarán profundamente los corazones y la memoria colectiva de la umma. Karbala con letras de sangre permanece vivo en cada conciencia musulmana, en letras de fuego, en dolor y amargura. ! ¡Prueba sin nombre! ¡Gran Prueba!
Habiéndose primero apartado en la Meca, Hussein, que había rechazado hacer acto de juramento de fidelidad a Yazid, que su padre Moawiya había impuesto a la comunidad, se fue en el año 680 hacia Koufa. El contaba con partidarios y simpatizantes en esta ciudad Irakí que decide unirse a él con toda su familia y algunos amigos con el fin de conducir la sublevación contra ese poder que no gozaba ninguna legitimidad. El 10 de Octubre del 680, después de haber llevado en vano las transacciones durante una semana con el comandante de las tropas omeyas acudieron para cortarle el camino, Hussein el nieto del Profeta (que la paz y las bendiciones sean con él) fue masacrado y será mártir de la gran causa.
Muchos de los que pretendieron apoyarlo se retractaron y sus excusas están eternizadas en los registros de la alta traición humana: « Nuestros corazones están contigo, pero nuestras espadas están al servicio de Yazid » dirán ellos. Sus espadas atravesarán sin merced el cuerpo de nuestro Hussein, bien amado, el nieto del Mensajero, el hijo de Fatima Zhara y de Alí. Su parecido fisico con su muy venerado abuelo sorprende, y no impedirá a sus enemigos traer su cabeza cortada en la punta de una lanza como un vulgar trofeo de caza. Las mujeres de la familia de Hussein, las bellas Hachemitas fueron llevadas, con la cabeza sin pañuelo (4) y con sus corazones desgarrados, la pena infinita de haber perdido todos los hombres de su familia. Ellas vivirán la humillación inmensa de ver los ojos de los mercaderes de esclavos, mirarles con codicia, sin poder en realidad enterarse de quienes eran ellas.
Aflicciones
La procesión fúnebre marcha aún en nuestra historia habiendo petrificado la atrocidad de ese día en la eternidad de nuestro imaginario.
Este gran acontecimiento, fue el origen de los grandes cismas del islam. Es a partir de ese momento crucial que se desencadenarán todos los extremismos. Una demencia verdadera se apoderará de ciertos segmentos de la comunidad. El islam siendo un sistema global imbricando el dominio político a los otros dominios, las conmociones políticas implicarán, por las circunstancias, conmociones teológicas.
Hubo unos detalles extraordinarios en las opiniones teológicas alrededor de un evento político en el cual las posiciones hubiesen podido ser puntuales. En los tiempos de desordenes siendo siempre provechosos para oportunistas, aficionados de pesca en aguas turbulentas, se desarrollan corrientes de ideas yendo desde la más razonable hasta la más extravagante. Si en esta vaga de rebeliones y de mitosis, algunas eran justificadas y razonables, muchas eran la expresión de una reacción emotiva desmesurada. Se verá por ejemplo el nacimiento del muryismo, los azraqitas, los zanadiqas, y de muchos otros extremismos, un extremismo, llamando a otro, un extremismo respondiendo a otro.
Enumerar esas difracciones no es el objetivo de este capítulo, sobre todo cuando la manipulación con fines políticos del discurso concerniente a estas es segura. Se trata sobre todo de resaltar que este período fue decisivo en la configuración de los conceptos y de las actitudes actuales, ellas mismas determinantes en el pensamiento de los musulmanes.
Prueba, gran prueba, ¡dolorosa! ¡Desgarradora! Dos corrientes se iban a sacar de esta implosión frente a ese derrapaje del poder: el chiismo y el Sunnismo (5).
Se acostumbra en los Sunnitas sacar un velo púdico y rechazar hablar de este período y si se hace, se hace prestando rodeos de logomaquia sinuosos. Condicionados por la preocupación muy loable de permanecer neutros al tema de lo que ocurrió entre los Compañeros del Profeta por amor a él (que la paz y las bendiciones sean con él) (6) ciertos sunnitas escogieron un silencio que confina a veces a la bobada y hace el juego de un despotismo poco escrupuloso.
La ética musulmana es una ética esencialmente basada en el respeto: respeto de sí, respeto del otro, respeto del ambiente y sobre todo respeto de nuestro Profeta (que la paz y las bendiciones sean con él) respeto de los Compañeros y de los que nos han precedido en el Camino de Dios. Esta reverencia hacia los antepasados es el testimonio de una unión de corazones a través de los años, testimonio de una unión de corazones a través de los tiempos, que se conjuga con la que vivimos a través de las fronteras con todos los musulmanes. Nuestra fe es indefectible de esta fusión espiritual. Ahí esta el corazón de nuestra ética musulmana.
La pregunta que deberían hacerse los Sunnitas es la siguiente: ¿dónde se detiene la ética y donde comienza la política?
Los Chiitas en cuanto a ellos adoptan una actitud antípoda a la de los Sunnitas y excluyen a todos los Compañeros del círculo espiritual asimilando las últimas generaciones a las primeras en una alquimia mística. Ellos no reconocen ninguna ascendencia con los Compañeros, salvo Alí y un número limitado de amigos del Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) privándose así de muchas fuentes de luz espiritual que emanan de estos santos hombres.
La emoción tan fuerte del asesinato de un Alí, particularmente bien amado por el Profeta (y por los Sunnitas también) y los asesinatos de sus dos hijas, nietas del Mensajero, transformarán la lógica de amor en una lógica de odio. Se odia a Yazid, hijo de Moawiya, y se maldice respectivamente a todos aquellos que lo precedieron en el poder, aunque se tratara de gigantes como Omar y Abu Bakr. Inconsolables por la tragedia de Karbala, los Chiitas traducen su dolor con un rechazo rotundo de todos los Compañeros. Poco numerosos son los que encuentran excusa a sus ojos.
Hay que decir que el choque emocional fue de tal intensidad que los siglos no han logrado calmar los dolores. Los Chiitas, que se golpean en sus fiestas religiosas sus pechos con dolor, lloran al que todos lloramos: Hussein, el descendiente ilustre de nuestro Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean en él). Entre ellos, todavía existen algunos que se castigan después de todos estos años por no haberlo defendido, mortificándose con la sangre y las lágrimas.
La misma mística chiita es una mística de cólera: cólera contra todos los compañeros y sacralización, rozando la deificación, a veces de la familia del Enviado (la paz y las bendiciones de Dios sean con él). Todavía es la expresión de esta fusión espiritual de la umma que reta la dimensión temporal, pero el odio por los Compañeros, inherente a la fe chiita, altera la pureza de su amor por la familia limitada del Profeta. A la sacralización sunnita de lo que debería haber sido una función temporal, como cualquier otra (el califa), los chiitas se oponen a la sacralización del poder espiritual de los imanes. A la fuerza de la espada, ellos opondrán, durante todos estos pasados siglos, la fuerza de la sugestión espiritual.
He aquí en donde todavía estamos.
Pensar que algún día la síntesis total podría hacerse entre el Sunnismo y el Chiismo es una dulce ficción pues nuestras heridas son del género de dejar terribles cicatrices. Tratar de acercarse al máximo aprovechando los puntos fuertes de una parte y de otra es muy posible. El Sunnismo tiene un tesoro a ofrecer el cual es ese amor incondicional de los Compañeros; el Chiismo ofrece un capital de disidencia que insuflaría una nueva vida al espíritu ronroneante de las masas sunnitas. No es seguramente un accidente si el hezbollah pertenece al chiismo y si la revolución iraní es chiita.
Si el Sunnismo va a la par con una capitulación ante el despotismo, el Chiismo es primero la incubación de una cólera devastadora. Una tercera senda se impone, en adelante. Mientras tanto sufrimos, hoy más que nunca, el peso de nuestra muy terrible herencia histórica.
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* Extracto del libro “A toda vela” 1/3 págs.285-291
Notas

1-La crónica musulmana nos enseña que uno de los campeones de la causa omeya que daba el sermón del viernes (que consistía seguramente en hacer el elogio del califa, como es el caso aún hoy) y que fue atacado por una pequeña piedra, protegido por uno de sus fieles, cierra las puertas de la mezquita y corta los dedos de todos los que habían venido a rezar.
2-Literalmente Al Lbayt, significa las Gentes de la Casa. Salman un persa converso, que llega a ser un compañero particularmente apreciado del Profeta, fue declarado por él, como parte de Al lbayt
3-Corán, sura 42, versículo 23.
4-Lo que es una afrenta invencible y una agresión tan grave como la violación para una mujer musulmana como lo declara Souha Bechara, musulmana que no lleva pañuelo islámico y autora célebre de Resistente, en una emisión suiza donde se le pregunta cual era el peor sufrimiento de las mujeres palestinas torturadas en las cárceles israelitas.
5-Zayd bnou Ali Lwazir defiende una tesis muy interesante que consiste en acusar al poder despótico de haber inventado esas dos nociones manipulando la lectura de la historia. el vínculo entre el Sunnismo y los cuatro imanes habitualmente contados como los fundadores de este, es una pura invención del poder abasida que iba a tomar el relevo del los Omeyas en la manipulación y la demagogia. La realidad era más compleja y la relación entre los imanes sunnitas y los del chiismo era mucho más íntima de lo que se quería reconocer. El iman Abu Hanifa (que Dios le bendiga) por ejemplo, apoyó al iman Zayd y militó toda su vida por el apoyo de los descendientes de Alí y del Profeta. El pagara con su vida por ello.
6-Yo recalco que el chiismo es una vasta filosofía de la historia y del islam que merece mucha más atención, sabiendo que esta apelación se aplica a un abanico de actitudes muy variada. El chiismo es una nebulosa que va al margen de la rama principal, los Imamites de Irán, de Pakistán, del Líbano, además de una importante diáspora, de la secta ismaeliana con prácticas casi paganas hasta la doctrina zaydite (muy próxima del sunnismo) pasando por un grupo que no reconoce al Profeta como Mensajero y lo acusan de haber usurpado este rol a Alí.