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| Nadia Yassine, el 15 junio 2005 |
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| EL observador extranjero percibe el movimiento Justicia y Espiritualidad como un movimiento político “islamista” y nos tachan muchas veces de extremistas. En esta intervención se tratará de desmenuzar esta definición. ¿Somos “islamistas” (vocablo cargado de connotaciones negativas)?¿Somos un movimiento político?¿Somos extremistas? |
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| I ¿Somos islamistas? |
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| Si ser islamista quiere decir definirse respecto a un referencial islámico, entonces, sí que somos “islamistas”, pero esta definición respecto al referencial islámico no corresponde a la imagen reductora que asimila el Islam con el terrorismo. Es necesario salir de este maniqueísmo que compromete para siempre cualquier forma de dialogo. La realidad del mundo musulmán es mucho más compleja que aquella que desarrolla esta aproximación simplista debida a una pereza intelectual, a la islamofobia, muy de moda después del 11 de septiembre. |
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| El islamismo, o el recurso al referencial islámico, es tan variado que las tesis se vuelven muchas veces antinómicas las unas con las otras. El Islam no es un bloque ideológico, tampoco una realidad sociopolítica única. ¿Qué relación hay entre el wahabismo y el sufismo; entre Turquía y Marruecos, entre Qatar y Malasia? Cuando se habla de islamismo en Marruecos (por ejemplo), se piensa que es un bloque monolítico con algunas variantes. No se sabe que fui personalmente declarada apóstata por unos miembros de la salafya Jihadya. |
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| No solamente porque soy una mujer que no debería tener cara ni gozar del derecho de palabra, pero porque nuestras ideas son juzgadas muy molestas por muchas lecturas tradicionales por las cuales la legitimidad del poder autocrático es sagrada.Todo esto para decir que existe un verdadero debate en el mundo musulmán y un pensamiento contestatario y auto-crítico que puede encontrar unos puntos comunes con el espíritu de este foro. Ser islamista para nuestro movimiento es primero volver a las raíces respecto a un referencial espiritual que es el de los pueblos musulmanes y sacar de allí la legitimidad necesaria y el consenso para gestionar la modernidad y sobrepasar nuestros arcaísmos políticos. |
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| II ¿Somos un movimiento político? |
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| Está claro que la dimensión política está muy presente en nuestra teoría como en nuestra práctica. |
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| 1) en la teoría |
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| Nuestros escritos de base cuestionan la historia oficial del poder dando en el clavo todos los desvíos con fines políticos sufrido por el Mensaje coránico cuando los grandes cismas del Islam (algunos decenios después de la muerte del Profeta.) Denuncian el inverso del proceso que quería al principio que el poder esté al servicio de un Mensaje portador de una espiritualidad universal y de una equidad social con múltiples aplicaciones. En efecto desde el golpe de estado omeyada, la Revelación fue tomada como rehén por el Poder y sirvió la causa de los tiranos con la complicidad consciente o inconsciente de cierta jurisprudencia. |
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| La dinámica saludable y universal empezada por la Revelación coránica y la pedagogía de la enseñanza del Profeta fue trastornada. Todo fue cuestionado: desde la teoría del poder hasta el estatuto de la familia pasando por la cualidad de nuestras sociedades políticas. Los pueblos islámicos se vieron poco a poco encerrados en un “embroglio” de un sistema jurídico-político que legitimiza la autocracia y priva nuestros pueblos de cultura política; excluyéndoles de cualquier iniciativa voluntarista. Toda la fuerza viva de nuestras naciones fue desviada en contra del enemigo exterior y la única acción que se les permitía era la que servía la voluntad de los príncipes y su interés.No hay que extrañarse ver tanta violencia en nuestras sociedades. El enemigo sólo puede ser exterior y físico. La autocrítica y la construcción de nuestras sociedades no están a la orden del día en nuestra cultura desviada del espíritu del Mensaje.El mundo musulmán, que es el precursor de un modelo universal que tienen muchos puntos en común con los modelos democráticos los más civilizados, se vuelve el criadero de extremismos y de excesos en materia de despotismo, campo propicio a la miseria sicológica y económica en la que estamos hoy en día. |
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| 2) en la práctica |
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| Si está claro para nosotros que la autocracia se debe denunciar porque no corresponde con nuestras fuentes espirituales y con nuestros puntos de referencia históricos originales; está muy claro que no hay que optar por la violencia en contra del régimen actual. El Poder es esencial por un verdadero cambio pero no se trata de buscar el poder por el poder. Es por eso que hemos construido la acción política sobre 3 “nos” |
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| - no a la violencia- no a la clandestinidad- no a la financiación exterior |
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| a) No a la violencia |
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| Basada sobre la no-violencia, nuestra acción sólo puede ser voluntarista porque pensamos que la elección inicial del Islam es la educación y que el hambre es la base de cualquier cosa y de cualquier sociedad. Cambiar el hombre para cambiar la sociedad. El poder seguirá de una manera u otra. La Educación es entonces para nosotros una obra clave con el fin de reanudar con nuestras raíces y de elevar los objetivos del hombre hacia horizontes espirituales que le ennoblecen y que le preparan a la facilidad eternal que solamente lo divino nos permite percibir; pero también con el fin de liberar las conciencias de las obligaciones históricas. |
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| b) No a la clandestinidad |
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| Rechazamos la acción clandestina subversiva y hemos escogido la legalidad presentando en expediente con todos los requisitos a las autoridades como asociación legal. El poder se pone en la ilegalidad infringiendo sus propias leyes y declarándonos semi-clandestinos.El poder quiere encerarnos en el juego partisano con el fin de darnos menos credibilidad. Nuestra obra educacional está instalada desde hace unos treinta años. Apostamos por el largo plazo pero eso no quiere decir que somos quietistas. Si Marruecos avanza es porque lo “movemos” cada vez que es posible para que el poder suelte lastre. Somos nosotros que instauramos la cultura de la manifestación civilizada durante la serie de juicios que el poder no ha dejado de intentarnos desde hace tres decenios. Hemos hecho que avance la libertad de expresión después de que la izquierda haya sido apartada de la vida política o recuperada por sus debilidades intrínsecas y fatales. Pagamos este avance con nuestra libertad y nuestra paz personal. |
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| c) no a la financiación exterior |
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| El no a la financiación exterior nos garantiza la libertad de pensar y nos protege de las derivas que el 11 de septiembre ha revelado. Como no tenemos que rendir cuentas a nadie, somos un movimiento pobre pero libre de nuestro pensamiento. |
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| III ¿Somos extremistas? |
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| Esta acusación se debe a nuestra actitud intransigente hacia el poder. Tenemos, es cierto, una actitud de la más firme hacia el régimen autocrático y lo condenamos si toma el aspecto de un régimen monárquico hereditario o de una pseudo-republica que excluye la soberanía popular, hasta el punto de ser más hereditaria que la monarquía (Por ej: Siria, dentro de poco Egipto, Libia, Irak…).Los que se toman el tiempo para analizar nuestro pensamiento ven rápidamente que somos de obediencia sufí. La espiritualidad es un potente contra la barbarie y nuestros programas de educación se basan esencialmente en esta dimensión. Se trata de convencer no de imponer. |
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| Preconizamos también la idea de que el Corán es el punto de referencia de nuestra identidad y que lejos de condenar el esfuerzo de reflexión, la favorece y la hace una obligación. Decir: “está todo en el Corán” para dar la espalda a la reflexión es el subterfugio de una jurisprudencia cómplice con los poderes establecidos que rechazan la idea de que la tierra gira. El Corán es una Constitución, ahora bien una constitución nunca da detalles y garantiza las opciones mayores de las sociedades.Si el Corán garantiza una cosa al nivel de la opinión pública, garantiza la soberanía popular, con la condición de preservar la interpretación de la jurisprudencia cómplice de las autocracias. Queremos liberar los pueblos musulmanes librando el Corán de estas lecturas del compromiso. |
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